La luna, un espejo.
Mi espíritu se crispa
si me atrapa su destello
mirándola despacio.
Ya no queda polvo, ni espacio, ni bramidos
solo bruma
y el aire que respiro
solo bruma
y el aire que respiro
mirándola despacio.
¿Qué importa si se esconde tras la luz del mediodía?
La noche va latiendo, se derrama en mi poesía.
¿Qué importa si me corta con el filo de los días?
El sudor no se me enfría.
Te veo en el espejo
mirando despacio
adentro tuyo
adentro mío.
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