no solo hay pañales con papilla
y llantos de arcilla.
También hay artistas tímidos
y maldades que se asoman.
El juego es un baile:
la danza del primerísimo amor,
la primerísima vergüenza.
Vos, la directora de la orquesta.
Las chicas te admiran,
imitan tu compás.
Los chicos se encandilan,
ya se olvidan de mamá.
Quién pudiera ser un niñito más,
para poder besar a la seño.
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